sábado, 25 de febrero de 2012

Una Lucha más contra el Despojo: San Pedro Mártir

UNA LUCHA MÁS CONTRA EL DESPOJO: SAN PEDRO MÁRTIR


Son mujeres, la mayoría alrededor de los 50 años o más. Mujeres originarias del pueblo de San Pedro Mártir y de los pocos pueblos que quedan al sur de la ciudad de México. Son mujeres trabajadoras, mujeres dignas,
que  junto con otras y otros, han decidido defender no sólo a su hogar y a sus familias, sino a su pueblo mismo. Ese pueblo que las vio nacer y crecer.

En el kilómetro 19+540 de la autopista México-Cuernavaca, a la altura del pueblo de San Pedro Mártir, en la delegación Tlalpan, el grupo “Corpogas” pretende abrir una gasolinera a escasos 80 centímetros de las casas aledañas. Los permisos que han utilizado para la construcción de esta gasolinera son falsos y de acuerdo con la Procuraduría Ambiental de Ordenamiento Territorial (PAOT), la reglamentación para el uso de suelo en esta zona, es de uso habitacional exclusivo.

El Banco Nacional de Obras y Servicios (BANOBRAS), quienes son los que cuentan con la concesión para el uso, manejo, explotación y mantenimiento de las autopistas del país, ha señalado que esta obra “no debería ejecutarse, pues el proyecto tuvo varias observaciones de seguridad y operatividad, por tanto, no es factible técnica y operativamente”. Y además, el terreno no cuenta con el espacio suficiente para la construcción de los carriles de aceleración y desaceleración que requiere este tipo de obras.


Es por esta razón que desde el 27 de septiembre del 2011, las mujeres del pueblo de San Pedro Mártir, decidieron detener esta obra de muerte y despojo instalando un plantón a las afueras de la pretendida gasolinera que, cínica, exhibe un anuncio de “Ya Abrimos”.

El plantón instalado en la lateral de la autopista viene sufriendo, como todos los plantones en lucha, temperaturas extremas, contaminación ambiental y auditiva constante, riesgo al estar instalados al borde de la carretera, y por supuesto el ataque de la empresa Corpogas, que mediante el uso de los trabajadores de esta gasolinera, derribaron la barda que delimitaba el terreno, lo que desató un connato de violencia el 22 de diciembre del año pasado, entre trabajadores  y  vecinos del lugar, los últimos, en su mayoría, hombres y mujeres de edad avanzada.

Los responsables directos de esta situación tienen nombre y son: Ricardo Vega, dueño de Corpogas y Héctor Hugo Rábago, socio y dueño de Hidromagic. Y sabemos también que estos señores del dinero usan este tipo de prácticas para su beneficio: la de confrontar y dividir al mismo pueblo a causa de su pobreza. Al respecto, los trabajadores de esta gasolinera han manifestado que para trabajar en estos establecimientos, los hacen firmar de 3 a 7 hojas en blanco dependiendo de la corporación que los contrata, tienen que pagar su uniforme ($150) y vender una cierta cuota de productos a los automovilistas para que les permitan despachar las bombas de gasolina. La misma lógica de explotación que utilizan las cadenas trasnacionales de supermercados en México, en contra de los ancianos, niños y niñas empacadores de estas tiendas comerciales.


Mientras tanto, los hombres y mujeres dignos de este pueblo siguen, desde  abajo, su lucha legal y política. Mantendrán el plantón día y noche, como lo vienen haciendo, seguirán vendiendo papel y cartón recabado por el pueblo y sacar fondos para el pago de la asesoría legal, seguirán luchando, seguirán informando y seguirán recibiendo el apoyo de todos aquellos y aquellas que sueñan con ese otro mundo, con ese otro pueblo que los vio nacer.

Campamento Ixtliyolotl

 Elaborado por: Niños y Niñas en LOC-DF

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